The Mars Volta, Octahedron (2009)

Como melómano y obseso seguidor del arte del par Bixler-Rodríguez o viceversa, pensaba hacer una nota de mi experiencia con este disco anticipadísimo, pero tomando en cuenta que mi amigo Stockholm Syndrome, se adelantó con una nota (por cierto muy buena) he decidido, guardar silencio (lo cual es muchas veces lo mejor) y postear sus letras en mi blog.
Fuente original: http://stomach-blister.blogspot.com

Octahedron
es el nuevo álbum de The Mars Volta, presto a ser lanzado el 23 de junio en América. Hoy, 21 de Junio, hora indeterminada, con múltiples reproducciones del disco en el cuerpo no puedo evitar recaer en un deja-vu sensitivo, en volver al mismo vacío que experimenté -y mas aun si se conoce el potencial de los ejecutores- después de digerir el álbum anterior, The Bedlam in Goliath.

No es que sea un mal disco, para nada. La dupla creativa Bixler Rodríguez sigue funcionando correctamente, salvo que en esta ocasión lo hacen con un producto deslavado. Como la costumbre dicta, siguen obsequiándonos los ritmos latinos de siempre pero con una notoria falta de jazz fusión estridente, aquel que permitía el viaje a intrincados pasajes mentales. Tampoco hay que auto engañarse, existía precedente del nuevo planteamiento en la música, un disco acústico según una entrevista a Omar Rodríguez. El error en el que de seguro varios incurrimos y que probablemente fue lo primero que se viene a la mente con el término “acústico” son reminiscencias del Commatorium, concretamente Televators o la más reciente Asilos Magdalena , en cambio tenemos construcciones levemente más comerciales en donde si bien Credric mantiene su “doble” voz impecable, se desconoce y desaprovecha la columna central de composición: la psicodelia experimental de Omar Rodríguez.

Octhaedron, si aplicamos la ley de causa efecto, seria un efecto que se ha conformado bajo la superficie sonora de The Mars Volta, no se si negativo pero que ha reducido la intensidad a medida que pasan los años. Dicho “proceso” se arrastra de un Bedlam in Goliath que a todo el mundo dejo satisfecho pero que solo ofrecía una nivelación de sonidos, tanto en el " art rock " a un nivel macro, como en la furiosa distorsión átona de la que tanto se disfrutó y que se viene parcelando, como idea en un Amputechture y ejecutándose en resultado sutil pero notorio en “ el disco que no quería nacer ". Al igual que en sus conceptualizaciones, me es imposible desprender y observar el álbum como una isla individual, seria leer solo una frase de un intrincado texto. Quizás es un error, la ventaja es que permite fijarse en las innovaciones y variaciones de la creación musical de la banda y hacer mas notable un “decaimiento” como los 50 minutos que a esta altura se convirtieron en mas de 300 gracias a que quité “shuffle” de winamp.

La " Ectopic Shapeshifting Penance-propulsion " se perdió por completo, así como la adicción a la heroína, esperemos que no se haga costumbre y podamos nuevamente viajar a Puerto Rico gracias al croar de un pantano repleto de ranas coqui y no solo quedarnos sentados frente a un pc escuchando un disco que saldrá dentro de 2 días.

Publicado por Stockholm Syndrome a las 20:56


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