some shit


Ver un rostro es enfrentar un tiempo, un calendario subjetivo y una historia privada llena de hitos, miserias, guerras pandemónicas, hambrunas mentales y victorias diminutas. Algunas veces autenticas, la mayor cantidad de momentos, falsas victorias y sólo guerreras, hambreadas miserias tras mascaras que ocultan ese rostro sin voluntad. Sólo esclavitud que desfigura la tarea de ser y al mismo tiempo, esa historia personal e hitos, son dirigidos bajo un fantaseado destino, una ilusión de libertad o el poder supremo de la simple, conformista paz, una pasividad que se conforma con el devenir y dominio circunstancial... Ver estos rostros, tales tiempos y miserias ¿qué me dice?, ¿cómo rompe mi malatesta?,¿cuál es su historia o desistoriadora forma de desalentar?, en un edificio abandonado, en la trastienda de un local que vende sombreros de la década de los cuarenta, en una etnia castigada y tras los amurallados rincones, lujosas recámaras de un palacio gubernamental, el percutor de un arma y el palco de honor bajo la trinchera, bombas rozan tu trasero embarrado en las apolilladas páginas de un libro censurado que reposa en el estante siete a la izquierda, entre la biblia y zaratustra. La biblioteca es una colección pasiva esperando la quema de algún pequeño dictador en motocicleta... lo último esta basado en un desagradable hecho verídico. Entonces ¿cuál es esa historia secreta, codificada, misteriosa, anónima, la gesta de un árbol perdido en un gran bosque negro de almas desalmadas, espíritus desesperados y esperanzas que no se concretan?

autor: Daniel Rojas P.

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